Odebrecht apenas la punta del iceberg

Estuve en Brasil las últimas dos semanas de trabajo. Prendía la televisión y los noticieros sólo hablaban del caso Odebrecht; en el avión los programas transmitidos en las pantallas de los asientos daban cuenta de todo el entramado que se creó alrededor de esta empresa constructora, la forma en que lavaban dinero a través de una compañía que producía cerveza; las confesiones de Marcelo Odebrecht, ex Presidente de la firma, sobre las negociaciones de secuestros, pago a organizaciones criminales y guerrillas, y sobre todo el pago de sobornos o “propinas”, como les llaman los cariocas, a funcionarios públicos de por lo menos doce países.

 

“Me apena ser brasileño”, me dijo el primo de mi acompañante en el viaje. “Es una pena lo que ha ocurrido en nuestro país, una desgracia el tema de la corrupción, de todo lo que se han robado los políticos”. Le contesté que México no se quedaba muy atrás que digamos. Aquí en nuestro país, a pesar del desfalco de las finanzas públicas por la mayoría de los empleados del gobierno, la mata sigue dando. Somos, a final de cuentas, tanto Brasil como México, países muy ricos.

 

Odebrecht apenas es la punta del iceberg del entramado de corrupción tan profunda que existe en Brasil, y en toda Latinoamérica. La Corte Suprema ha decidido abrir más de 70 investigaciones contra los políticos más poderosos de ese país, que incluye a cinco ex Presidentes de la República, entre ellos José Sarney, Fernando Collor de Mello, Fernando Henrique Cardoso, Luis Ignacio Lula da Silva, y Dilma Rousseff. Asimismo, ocho ministros o secretarios de Estado, gobernadores y cientos de congresistas, incluyendo los actuales presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados.

 

Odebrecht creó el Departamento de Operaciones Estructuradas de la empresa, cuyo titular Hilberto Mascarenhas Alves da Silva Filho, coordinaba la entrega de sobornos a nivel internacional. En sus declaraciones, acepta que entre 2006 y 2014 movió más de 10,600 millones de dólares, a cambio de conseguir licitaciones o contratos millonarios directos de construcción en diferentes países.

 

La compañía brasileña pagó millones de sobornos a sus operadores en Argentina, Angola, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, y Venezuela.

 

En Argentina la red de sobornos e investigaciones alcanzan a casi todos los partidos políticos, adicional a cercanos ministros de la ex Presidenta Cristina Kirchner, como el caso de Julio De Vido, cuando era ministro de Planificación. En ese país, la firma brasileña pagó sobornos hasta por 35 millones de dólares y recibió obras por un total de 261,7 millones de dólares. De Vido lo niega.

En Colombia y en Perú, Odebrecht admitió el pago para rescatar hasta secuestrados. En Colombia la firma llegó de la mano del ex Senador Otto Bula quien los conectó con gobernadores, alcaldes, líderes locales y legisladores a cambio del cobro del 1 por ciento de las obras. Gracias a sus gestiones, la empresa brasileña obtuvo contratos en el gobierno de los presidentes Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. Entregaron sobornos por 11,5 millones de dólares, obteniendo contratos por 50 millones de dólares.

 

En Perú, ya se investigan a tres ex Presidentes: Alejandro Toledo, prófugo y quien se menciona recibió un pago de 20 millones de dólares en sobornos; Alan García, a quien incluso la empresa brasileña le financió la publicación de un libro, y a Ollanta Humala, a quien acusan de recibir el pago de 3 millones de dólares, todos a cambio de contratos de obra pública. Adicional a un sin número de ministros y funcionarios de diversos niveles.

 

En República Dominicana entregaron 92 millones de dólares a cambio de obras por 163 millones de dólares. En Ecuador fueron 33,5 millones de dólares en corrupción obteniendo 116 millones de dólares en contratos. Guatemala dieron 18 millones de dólares a cambio de 34 millones de dólares en obras.

 

En México entregaron 10,5 millones de dólares y recibieron 39 millones de dólares en obras. Se habla que el ex Director de Pemex, Emilio Lozoya, fue quien solicitó el pago de las dádivas. Lozoya lo niega.

 

Apenas este lunes, el gobierno de los Estados Unidos condenó a Odebrecht a pagar una multa de 2,600 millones de dólares. Pareciera que si ese país no hubiera actuado en la investigación de los sobornos nunca nos hubiéramos enterado del mayor escándalo de corrupción conocido, hasta ahora, en la historia moderna del mundo. Esperemos ver en qué termina.