Un sistema migratorio sí, pero basado en méritos: Trump

El Presidente de los Estados Unidos, el republicano Donald Trump, pronunció ayer su primer discurso ante el Congreso de los Estados Unidos. Los republicanos parecían maniquíes puestos en “piloto automático”, pues por cada frase que pronunciaba el magnate, ellos se paraban de sus asientos para aplaudirle y vitorearle al unísono. Los demócratas, por su parte, los miraban recelosos, sentados y sin aplaudir en la mayoría del evento. Sólo se paraban y se unían al festejo cuando se tocaban temas de interés para todos los americanos, como el aumento de presupuesto propuesto para las fuerzas armadas.

 

Donald Trump se veía diferente, su discurso no fue tan radical, pero siguió la misma línea de potencializar a los Estados Unidos de nueva cuenta como un gran país. Se enfocó en describir este nuevo modelo, como un sueño que todo americano debe aspirar y compartir, un nuevo modelo de crecimiento hacia el interior, de un mayor proteccionismo económico.

 

Trump dejó entrever en su discurso que se ha sentado a platicar y a escuchar a diversos sectores económicos, entre ellos directivos de las grandes empresas como Walmart, Ford, General Motors, Sprint, y Harley Davidson, así como casos concretos de familiares de víctimas que han perdido la vida a manos de inmigrantes deportados y con antecedentes penales, a quienes llama criminales y depredadores.

 

De inicio, Trump se enfocó en la generación de inversiones y empleos para los ciudadanos de aquel país. Habló de temas como el control de drogas, seguridad en general y fronteriza, control migratorio, combate al terrorismo, inversiones, economía, rescate de infraestructura, y las nuevas reformas que enviará en los próximos días al Congreso para su aprobación.

 

En materia de migración, Trump señaló que “debemos restituir la integridad y el imperio de la ley en nuestras fronteras: por esa razón pronto comenzaremos la construcción de un gran muro a lo largo de nuestra frontera sur”. El objetivo es que las comunidades vuelvan a estar seguras, y donde se remuevan pandilleros y delincuentes que se vuelven depredadores de los ciudadanos más débiles.

 

“Aquellos que tienen el honor de ser admitidos en los Estados Unidos, deben honrar a nuestro país”. De ahí que anunció que habrán procedimientos muy rigurosos para mantener fuera del país a aquellos que quieren hacerles daño.

 

Anunció una reforma al sistema de inmigración. Señaló que establecerá un sistema basado en “méritos”, como el que mantiene Canadá. Como principio básico de esta propuesta será que todo aquel que pise los Estados Unidos debe poder sustentarse económicamente.

 

Ayer Donald Trump hizo algo diferente que sus antecesores, le puso rostro a su discurso, sobre todo en el tema migratorio. Invitó a varios ciudadanos americanos cuyos familiares, entre esposos e hijos, perdieron la vida a manos de indocumentados. Apeló a la sensibilidad de su audiencia y me parece que logró tocar las fibras más sensibles de los americanos.

 

En materia de combate al terrorismo, señaló que ha ordenado al “Departamento de Defensa que desarrolle un plan para demoler y destruir al Estado Islámico, una red de salvajes sin ley que han masacrado a musulmanes y cristianos, y hombres, mujeres y niños de todos los credos”. Esta declaración le valió una de las ovaciones de pie más largas de la noche tanto de los republicanos, como de los demócratas.

 

Mencionó que de acuerdo con cifras del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, la mayoría de los condenados por terrorismo, llegaron desde le extranjero. De igual manera en los ataques en Francia, Bélgica y Alemania recientemente. El problema es que permiten la entrada de gente a los EEUU sin que se cuente con una verificación adecuada de sus antecedentes.

 

Sin embargo, una de las grandes críticas hacia el Presidente Trump fue el no haber incluido en su lista de países musulmanes a quienes les negó la entrada a los Estados Unidos, a países como Arabia Saudita y Egipto, siendo que varios de los diecinueve terroristas que perpetraron los famosos ataques del 11 de septiembre, incluyendo los pilotos y cabecillas, provenían de esos países. Dichos terroristas contaban con visas de diferentes tipos, como la de turista, la Express, y de estudios; otros incluso tenían cuentas bancarias en territorio gringo.

Foto: Infobae

El aplauso más largo de la noche, que duró varios segundos se lo llevó la viuda del soldado Rian, quien murió luchando contra el terrorismo.

Una de las propuestas de campaña más importantes que hizo el magnate fue la reducción de impuestos. Señaló que en este momento, las empresas pagan las tasas más elevadas del mundo. De ahí que en los siguientes días, enviará al Congreso una reforma fiscal que pretende un recorte profundo de impuestos, sobre todo para la clase media. Puso como ejemplo a la empresa de motocicletas Harley Davidson que en varios países les aplican aranceles hasta del cien por ciento. Vaciló que los directivos no le pidieron un cambio, pero que él sí está dispuesto hacerlo.

Solicitó al Congreso el reemplazo del programa conocido como Obamacare. Propuso crear un sistema con menores costos y mejores servicios de salud, donde los ciudadanos puedan tener la libertad de comprar primas de seguro fuera de la frontera de sus estados, de ahí se fomentaría la competencia.

Finalmente, Trump mencionó en su discurso una frase célebre diciendo “Yo no represento al mundo, yo represento a los Estados Unidos”, aunque así parezca.

Acerca de: Anabella Pezet

Anabella Pezet es una apasionada de la política desde hace más de 20 años. Astuta y divertida por esencia, encuentra un espacio para escribir sobre el contexto político nacional. Politóloga y abogada de profesión.

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