Cuauhtemiña a la clase política

El día de ayer, el Alcalde de Cuernavaca y ex futbolista, Cuauhtémoc Blanco, se anotó una “Cuauhtemiña” en contra de la clase política morelense. Resulta que, en días pasados, diversos diputados locales integrantes de la LIII Legislatura, promovieron una revocación de mandato en su contra. Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mediante acuerdo dictado el día de ayer otorgó al Municipio de Cuernavaca la suspensión de los efectos y consecuencias de dicha revocación, ordenando al Congreso del Estado se abstuviese de ejecutar la resolución que fuera emitida en dicho procedimiento.

 

En pocas palabras, la Suprema Corte intervino para salvaguardar los derechos del ex delantero, en tanto no se resuelva la controversia que clama Blanco de que, al querer destituirle, le están vulnerando su legitimidad, su integración democrática y la autonomía del propio municipio. Y tiene razón, Cuauhtémoc fue electo por mayoría, mediante voto popular con un total de 39 mil 861 votos por el Partido Social Demócrata (PSD), contra 31 mil 455 votos obtenidos por la Coalición por la Prosperidad y la Transformación, integrada por el PRI, PANAL y PVEM.

 

“Estoy feliz, ya me los chingué” dijo Cuauhtémoc el 8 de junio de 2015 al saberse vencedor en las urnas. A partir de ahí, el ex jugador firmó su “sentencia de muerte” con los partidos políticos, incluyendo el propio PSD que lo postuló. De hecho el regidor de ese mismo partido, Pedro Ramón Linares, presentó la petición al Congreso del Estado para revocar el mandato al edil futbolista.

 

A Cuauhtémoc lo acusan de no cumplir los requisitos de elegibilidad para presidente municipal, señalan que no cumplió con la obligación de contar con cinco años de residencia en el municipio que gobierna. Sus detractores en el congreso local señalan que violentó el principio de elegibilidad “por presentar documentos falsos para acreditar su residencia, no es morelense de nacimiento ni residente de Cuernavaca, no vivió en esta ciudad ni realizó vida social o actividad profesional”, señala la solicitud.

 

El astro futbolero acusa a Rodrigo Gayosso, presidente estatal del PRD de estar atrás de la campaña en su contra, ya que supuestamente el actual presidente municipal no le ha permitido hacer negocios de contratación de luminarias y de recolección de basura como pretende. Corrupción pues.

 

Asimismo, señala a los hermanos Roberto y Julio Yáñez Moreno, principales dirigentes del PSD en el estado, el primero ex secretario del ayuntamiento, el segundo, actual diputado local, quienes lo postularon a la presidencia municipal, y con quienes rompió relaciones en meses pasados. Sus verdugos.

 

Así pues, Cuauhtémoc se encuentra en el ojo del huracán de nueva cuenta. El objetivo son las elecciones estatales del 2018. Los partidos políticos quieren eliminarlo a como de lugar, pues saben de su enorme popularidad entre la gente.

 

Basta con consultar la página de Facebook del Gobierno Municipal de Cuernavaca. La mayoría de los comentarios son en apoyo a Cuauhtémoc Blanco. Escribe Carlos Flavio Pedroza Perez “una vez más los diputados demuestran que ni para destituir sirven, la ignorancia les aflora por todas partes, deberian ellos por tantita vergüenza mejor retirarse, pero como no tienen tendremos que seguir riéndonos de ellos.”

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Las muestras de apoyo hacia el ídolo de fútbol también se hicieron sentir, sus simpatizantes cerraron la carretera México-Cuernavaca el día de ayer ante su posible destitución. Cuauhtémoc exhortó a “mantener el orden y no interferir en el derecho de terceros, confiando en la máxima institución de justicia del país, nuestra Suprema Corte de Justicia de la Nación.”

 

No recuerdo otro escándalo así en la política, más que el desafuero de Andrés Manuel López Obrador en su momento. Persecución a toda costa. Las huestes políticas se sienten amenazadas ante la aceptación del astro del balompié. Se equivocan de nueva cuenta, y lo que no entienden es el contexto y el clima político que se vive alrededor del mundo. La gente está desilusionada, harta de los políticos, harta de la corrupción, harta del establishment. Y no es que defienda a Cuauhtémoc Blanco, pero su figura no representa precisamente eso, de ahí su crecimiento.

 

Si el Congreso logra su cometido antes del 15 de diciembre de destituir a Cuauhtémoc Blanco, lo único que harán los diputados será crear un mártir político, un héroe. Habrá encono entre la población que lo eligió. Se presumirá como un “ajuste de cuentas” político, parte del mismo sistema del que la gente está harta.

 

La Suprema Corte de Justicia tendrá que hace lo suyo y señalar si el Congreso local tiene facultad o no para destituir al edil. De igual forma revisar si Cuauhtémoc violó la ley electoral o no. No es un asunto menor. Se puede provocar una efervescencia social de grandes dimensiones que lo último que queremos es que termine en un represión por parte del gobierno. En este sentido, el resultado podrá calificarse como otra Cuauhtemiña a favor del futbolista, o una anotación

Acerca de: Anabella Pezet

Anabella Pezet es una apasionada de la política desde hace más de 20 años. Astuta y divertida por esencia, encuentra un espacio para escribir sobre el contexto político nacional. Politóloga y abogada de profesión.

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Anabella Pezet

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