Una barbarie: lo que se espera de la era Trump

En su primera entrevista como Presidente electo de los Estados Unidos de América, Donald Trump ha anunciado que rindiendo protesta, su primera acción anti-inmigrante será deportar alrededor de 3 millones de personas en esa condición que tengan antecedentes penales.

En los últimos días, ya se han dado brotes de racismo, derivados del mensaje de la campaña de Trump. La extrema derecha y los grupos radicales más racistas en el país anglosajón están de plácemes. El próximo 3 de diciembre, el Ku Klux Klan ha anunciado un desfile de celebración en Carolina del Norte por la victoria del magnate republicano, un evento que han llamado ” Klavalkade Klan de Victoria”. Su líder, David Duke, reivindicó en su cuenta de Twitter el apoyo del grupo en la elección del magnate.

“No se equivoquen”, tuiteó, “nuestra gente jugó un rol enorme en la elección de Trump”.

“Odiamos las drogas, la homosexualidad la mezcla de razas, porque esas cosas van contra las leyes de Dios y están destruyendo a todas las naciones blancas”.

Y fueron precisamente la gente de raza blanca y adulta la que le dio el triunfo al nuevo presidente bajo el exitoso lema de campaña “América para los Americanos”, y “Hagamos de América una gran nación”. Hoy los ciudadanos negros, latinos y musulmanes están en la mira de todos. Se han reportado apariciones del símbolo Nazi en diversos sitios, incluyendo las escuelas.

 

En la Universidad de Elon, en Carolina del Norte – estado ganado por Trump – apareció un mensaje escrito en un pizzarón que decía “Bye bye Latinos hasta la vista”.

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Pero ¿Qué implicaciones sociales tiene la victoria de Trump?. Permítanme hacer un análisis.

Primero, durante su campaña, el ahora presidente electo republicano señaló que su objetivo sería deportar alrededor de 11 millones de inmigrantes a sus países de origen. Existe un tema de fondo clave que no se ha mencionado. Muchos de esos migrantes han tenido hijos en la unión americana. Es decir, lo que vamos a presenciar en los próximos meses y años, como espectadores mundiales, es la ruptura de familias enteras. Los hijos de inmigrantes que son Americanos no podrán ser deportados, no así sus padres. Ello implica una psicosis social de tremenda envergadura.

Segundo, la ira social de los Americanos en contra de las minorías será exacerbada. Ya empiezan los primeros brotes y todavía Trump no habita la Casa Blanca. Es cierto que en los Estados Unidos siempre ha existido un racismo intrínseco en la población. Sin embargo, el voto por Trump fomentó también el voto hacia el racismo, la xenofobia, la misoginia y otras barbaries tradicionales en ese país. A pesar de que el ahora presidente electo ha llamado a la población a parar este tipo de actos, lo cierto es que no podrá controlar el fenómeno racista que ha desatado entre la población que lo eligió.

Tercero, la policía y los servicios de migración serán sus primeros aliados para alcanzar su objetivo. Seguramente veremos más videos de policías utilizando su poder para asesinar a sangre fría a cientos de latinos, afroamericanos, musulmanes, incluso mujeres sin deberla ni temerla. Simplemente porque son “minoría” y porque no encajan en el nuevo modelo social que se está gestando.

Cuarto, en mi opinión, el triunfo de Trump traerá una barbarie social. Se espera una época de miedo, de incertidumbre, de odio. Tiene un ejército de casi 60 millones de personas que votaron por él para lograr sus promesas de campaña, entre ellas su política anti-inmigrante.

Sin embargo, como Presidente, Donald Trump estará obligado a denunciar el odio. En su primer discurso señaló que será el “Presidente de todos los Americanos”, y pidió a los que no votaron por él “su ayuda y guía para trabajar de manera conjunta y unificar a su gran país”. Pero la semilla de odio ya ha sido plantada dentro de sus seguidores. Difícil reto tendrá el nuevo Presidente de los Estados Unidos. Cada día tendrá que refrendar en su discurso que no apoya ese sentimiento, si quiere lograr una atmósfera de verdadera paz y tolerancia. Veremos cómo lo logra.

Acerca de: Anabella Pezet

Anabella Pezet es una apasionada de la política desde hace más de 20 años. Astuta y divertida por esencia, encuentra un espacio para escribir sobre el contexto político nacional. Politóloga y abogada de profesión.

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Anabella Pezet

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