Consejos para leer una encuesta electoral

Si hay algo que se repite elección tras elección es el debate sobre el acierto o no de las encuestas, y la influencia de las mismas en los electores. Últimamente está de moda decir que las encuestas no aciertan nunca o casi nunca, o decir que son sólo una herramienta de propaganda elaborada por quien la paga. Si y no. Hacer encuestas es un arte, casi del nivel de la cocina tradicional. Y son caras, muy caras, pero necesarias. Hacer una campaña electoral sin encuestas es como viajar sin mapa, de noche, y sin luz. Por ello, las encuestas más fiables suelen ser las que hacemos nosotros, las internas, y que son las que no ven la luz. Las que se publican, habitualmente, son por algún motivo, y buscan algún efecto.
En este artículo vamos a dar unos breves consejos básicos para leer una encuesta y no indigestarse en el intento.

1.- La ficha técnica: si una encuesta se publica sin ficha técnica, directamente pueden tirarla a la basura. En esta ficha deben ver la fecha de realización de la misma, la muestra y el método.
Si entre la fecha en que se hizo la encuesta y la publicación de la misma, ha mediado un hecho de gran calado, la encuesta no nos servirá para nada. Sobre la muestra: lo habitual en las encuestas que salen en los periódicos es de unos 1000 casos, lo que suele dar un margen de error de +/- 3%. Por debajo de eso, el margen de error sería excesivo.

2.- Lo importante en una encuesta son las tendencias. Esta es la frase que debe escuchar de aquel que le haga un análisis de encuesta electoral y sepa de lo que habla. Esto significa que una casa encuestadora medianamente seria repite sus encuestas cada cierto periodo de tiempo, lo que nos permite analizar las tendencias entre una y otra. Para que estas tendencias sean analizables: deben estar por encima del margen de error. Si no lo están, no son tendencias relevantes. Estas tendencias entre una encuesta y otras nos dirán si vamos bien, regular, mal o directamente debemos retirarnos.

3.- Busque el nombre de la casa encuestadora en internet. En periodo electoral, las empresas que hacen encuestas florecen como las setas. Muchas de ellas pueden resultar fraudulentas. Por eso, una primera investigación, por obvia que resulte, debe ser buscar información sobre esta empresa en internet. Ver si tienen otras encuestas, e incluso comparar lo que hicieron en otras elecciones y el resultado final.

4.- No siempre la última encuesta es la mejor. Importante: no siempre la más reciente es la más acertada. Las campañas electorales, muchas veces, lo que más hacen es enredar. Por ejemplo, en las últimas elecciones españolas (las repetidas, el 26 de junio) fueron predecidas por una encuesta del mes de abril, la del CIS, mientras las más recientes se equivocaron todas. Era una encuesta mucho mejor, y menos intoxicada que las realizadas conforme se acercaba la votación. PRecisamente, quien busca influencias en el voto con las encuestas busca eso.

5.- Los efectos que pueden tener las encuestas. Fundamentalmente son dos:
– Bandwagon: subirse al carro ganador. Un partido se sobrerrepresenta en las encuestas para atraer a electorado volátil que quiere poder decir que votó al que gana. Influye en gente que, evidentemente, no está muy politizada. Aunque cueste creerlo, funciona. Si se emplea, es por algo.
– Underdog: un partido se infrarrepresenta en las encuestas, poniendo en peligro su posible victoria, para movilizar a su electorado ante el temor a la derrota. “Son malos, pero son los míos”, “Roban, pero gestionan bien”, son el típico comentario de aquellos a quien influye estos efectos.

6.- La diferencia entre intención directa de voto y estimación de voto. Si usted le pregunta directamente a alguien por quién va a votar, seguramente haya altas probabilidades de que no le responda con una verdad. Es decir, que la intención directa de voto no acierta nunca. Por eso, se inventó la cocina en las encuestas. Esto significa que mediante otra serie de preguntas podremos acercarnos algo más a su intención real de voto. Esto es lo que se llama “la cocina de las encuestas” y sirve para detectar a quién va a votar una persona. En esto, como en la cocina tradicional, cada cual tiene su receta. Para que se hagan una idea: suele emplearse preguntas de recordatorio de voto (¿A quién votó usted en las últimas elecciones?) o preguntas sobre quién cree que gestionará mejor determinados ámbitos. Si alguien te dice que va a votar un partido, pero después te dice repetidamente que prefiere a otro, pues es evidente que algo falla.
Como en todo interrogatorio, las preguntas cruzadas pueden servir para conocer la verdad del interrogado.

7.- No se fíe de la valoración de los candidatos: cuando alguien es muy bien valorado por la población, no necesariamente significa que va a ser quien gane la elección. Aquel que gobierna, o va a gobernar, despierta siempre odios en aquel que no cree en él. Por ejemplo, el candidato peor valorado de la historia de España, Mariano Rajoy, es quien ganó las dos últimas elecciones. Si su candidato es muy bien valorado por la gente, desconfíe. Eso es que no le ven presidenciable.

Acerca de: Javier Sánchez González

Politólogo. Asesor de comunicación institucional y campañas electorales, con experiencia en México, España, Guatemala, Perú y República Dominicana.

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Javier Sánchez González

Politólogo. Asesor de comunicación institucional y campañas electorales, con experiencia en México, España, Guatemala, Perú y República Dominicana.

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