En España, seguir igual le ganó al cambio

Por Javier Sánchez Glez. / @JaviSanchezGlez

Decía Bertol Brecht que “la crisis es aquello que sucede mientras lo viejo no acaba de morir, y lo nuevo no termina de nacer.” Posiblemente esa sea la situación en que se encuentra España. Continuando con su crisis, y no solo económica, sino también política. El fracaso en las negociaciones para formar gobierno tras las elecciones del 20 de diciembre llevó a una repetición de elecciones, que fue vista como una “segunda vuelta” por gran parte de los analistas y partidos políticos.

Veamos primero un rápido análisis a los resultados del pasado 26 de junio.

Partido Popular, ganó casi 700.000 votos y 14 diputados. Partido Socialista, perdió 100.000 votos y 5 diputados. Unidos Podemos, perdió 1.000.000 de votos y se mantuvo en 71 diputados. Y Ciudadanos, perdió 400.000 votos y 8 diputados.

Los números nos dicen que solo hubo un ganador: un Partido Popular que a pesar de la victoria necesitará hablar a izquierda, derecha y nacionalismos para poder gobernar. El Partido Socialista vuelve a celebrar su peor resultado histórico aliviado porque, a pesar de lo que vaticinaban todas las encuestas, salvó su 2º lugar ante el Sorpasso de Unidos Podemos. Y éstos, en el imaginario colectivo, parecieran los grandes perdedores, al no poder superar unas expectativas infladas por propios y ajenos. Ciudadanos, parece que salva su autoestima al poder ser partido “bisagra”, pero parece que definitivamente queda lejos de ser un partido con capacidad de disputar una victoria electoral que en algún momento incluso llegó a soñar.

Todo parece indicarnos que “lo viejo” resistió la acometida de “lo nuevo”. Todo, o casi todo. Porque según van pasando los días, el resultado que recibieron Partido Popular y PSOE más se parece a un regalo envenenado. Parecen obligados a entenderse y formar un gobierno de “gran coalición” que a medio-largo plazo puede disgustar severamente a los electores de uno y otro. Un Gobierno “temporal” que haga los recortes y reformas que Bruselas sigue exigiendo. En ese panorama, Unidos Podemos, esa coalición formada por Podemos, y partidos de izquierda y ecologistas, tendría simplemente que saber esperar.

Esta misma situación se vivió en Grecia en el año 2012. Nueva Democracia y PASOK se vieron obligados a formar un gobierno de “gran coalición” izquierda-derecha. Syriza quedó como único partido en la oposición, y el resultado 3 años después les dejó cerca de la mayoría absoluta. El PSOE corre el riesgo de sufrir la llamada Pasokización, es decir, quedar al borde de la desaparición al ser superado por otro partido de izquierdas que termine con su histórica hegemonía en ese espectro ideológico.

Por lo tanto, Unidos Podemos se encuentra en una situación que en política suele ser complicada: la de saber esperar y controlar sus ansiedades.

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En cuanto a la campaña, podemos calificarla cuanto menos de extraña, ya que vivió una polarización entre Partido Popular y Unidos Podemos que en principio debía beneficiar a los dos y que finalmente solo favoreció a los populares. Todas las encuestas se equivocaron, y sobredimensionaron un resultado que finalmente no se dio. El hecho de que todos los estudios demoscópicos dieran casi segura la segunda posición a Unidos Podemos influyó decisivamente en las estrategias de campaña, al plantear una contención del candidato, Pablo Iglesias, que arriesgó menos para mantenerse como una seria opción de gobierno. Este gran fracaso de las encuestas, incluso de las realizadas a pie de urna, da para análisis aparte, ya que ya van demasiadas elecciones en las que ofrecen una realidad, cuanto menos, bastante dispareja. ¿Si las encuestas hubieran sido otras las estrategias de Unidos Podemos hubieran sido distintas y, por ende, los resultados también? Eso, posiblemente, nunca lo sabremos. Pero parece bastante probable.

La estrategia del Partido Popular, basada en el miedo ante la llegada de lo nuevo, fue sin lugar a dudas la que funcionó. Activó a gran parte de su electorado, que parecía bastante desmovilizado, y estamos seguros de que las encuestas influyeron en esa activación. Mariano Rajoy, el presidente peor valorado de la historia de la democracia en España, volvió a salir ganador. Un Presidente que ha menospreciado la comunicación volvió a ganar a tres candidatos que han hecho de la televisión y las redes sociales su hábitat natural. Si de algo no cabe duda, es de que en estos últimos 2 años, en España la realidad política ha escrito una tesis doctoral sobre comunicación política que dará para muchos años de estudio. Estrategias de marketing político perfectas, de manual, como las seguidas por Pedro Sánchez o Albert Rivera, se han demostrado completamente incapaces de ganar unas elecciones. Al mismo tiempo, una buena campaña como la de Unidos Podemos (aunque a posteriori, todo el mundo la señale como fallida) tampoco funcionó. Factores como la situación económica, la percepción personal de los electores, o viejas estrategias del miedo, se demostraron bastante más efectivas que un marketing positivo o candidatos muy telegénicos.

Para concluir, estas elecciones nos enseñaron mucho: que la realidad supera al marketing político, que las encuestas cada día fallan más, que lo tradicional aún vence a lo nuevo, y que las alianzas electorales no siempre suman como se espera.

Y sobre todo, que el futuro político de España sigue en la incertidumbre. Por mucho que algunos gurús siempre acierten después de las elecciones. La realidad, siempre, o casi siempre, nos termina sorprendiendo.

Acerca de: Javier Sánchez González

Politólogo. Asesor de comunicación institucional y campañas electorales, con experiencia en México, España, Guatemala, Perú y República Dominicana.

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Javier Sánchez González

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